Nota 01
Origen y campo bravo
Antonio Rueda y Quintanilla, marqués del Saltillo, adquirió en 1854 el ganado de los herederos de Picavea de Lesaca. La vacada tenía antecedentes en Vistahermosa y una antigüedad madrileña del 14 de julio de 1845, cuando pertenecía a la viuda de Lesaca. El título del nuevo propietario dio nombre a una selección, no al inicio de toda su historia.
La familia Moreno se hizo cargo del hierro en 1918. En 2013 pasó a José Joaquín Moreno Silva, dentro de la misma familia. La documentación sitúa sus reses en La Vega, en Peñaflor, y Molino Chirrión, en Constantina.
Las ventas anteriores a ganaderos mexicanos y al conde de Santa Coloma extendieron la influencia de Saltillo a otras vacadas. La relación de sangre no convierte a todos esos hierros en una única ganadería ni significa que sus selecciones posteriores fueran idénticas.
Nota 02
Identidad y temporada
Los perfiles de cabeza estrecha y alargada, el morrillo discreto y las capas cárdenas y negras son rasgos de la descripción morfológica del encaste. Las normas sobre el prototipo racial reconocen esa singularidad; no establecen una clasificación artística de las faenas realizadas con sus toros.
La divisa es celeste y blanca. «Saltillo» puede designar el hierro concreto o la procedencia genética presente en otras ganaderías: distinguir ambos usos ayuda a leer los árboles históricos del campo bravo sin confundir marcas con parentescos.